La práctica de cualquier deporte de montaña exige estar preparado física, técnica y psicológicamente. Hablando en concreto de escalada, para la mayor parte de los escaladores la escalada en roca es físicamente más exigente que la que se desarrolla en hielo. Por otra parte, en el aspecto técnico cada una presenta una serie de características diferenciadoras ya que, si bien las maniobras y la gestión de los recursos tienen una complejidad parecida en ambos tipos de escalada, el abanico de movimientos y la variedad de agarres es mucho más amplia en la roca. Sin embargo, la valoración de la situación, la evaluación de las condiciones del terreno y la toma de decisiones, es más compleja en la escalada en hielo. Finalmente, como cuestión transversal a ambas, está el elemento subjetivo y personalísimo que constituye el factor psicológico, con la gestión del miedo como aspecto más destacado, que varía de persona a persona sin que se pueda establecer un criterio, aunque también influyen la motivación y la mayor o menor capacidad para soportar la frustración.
La mencionada dificultad para identificar las condiciones apropiadas viene dada porque la nieve y el hielo son dos elementos muy cambiantes, cuyas características dependen de una gran variedad de factores externos, pudiéndose ver afectadas y/o modificadas por la influencia de diferentes variables en el medio: el calor, el frío, la humedad, la lluvia, el sol, la nieve, el viento… y cada vez que se comience una progresión o escalada por este terreno será necesario hacer una valoración constante del estado del mismo.
Algunos de los factores que deben ser observados con atención, especialmente antes de empezar una cascada de hielo, son:
Teniendo controlados estos factores, la escalada en hielo es un deporte que te atrapa, de manera que quien lo prueba mantiene siempre una cierta necesidad de practicarlo. Esta forma de enganchar quizá tenga su origen en lo increíble que resulta subirse por una cascada congelada por la aventura que supone (sobre todo la primera vez), por los movimientos que hay que hacer para progresar o por los paisajes en los que se lleva a cabo, sensaciones que contrarrestan con creces la parte de sufrimiento que conlleva: levantarse aún de noche, pasar frío, afrontar unas aproximaciones casi siempre largas o sufrir un pequeño síndrome de abstinencia, ya que al darse durante pocos meses al año, hay que esperar mucho tiempo hasta la siguiente temporada cuando termina una. Si a esto le unimos una aproximación y descenso con esquís, es una combinación alucinante y se convierte en un día inmejorable e inolvidable. Por todo ello, no hay duda de que es una de nuestras actividades de montaña.
Pero, como se ya se indicaba al principio, en la escalada en hielo siempre hay que tener en cuenta que la dificultad es muy subjetiva y cambiante, pues se escala sobre un elemento que se crea en invierno y desaparece en verano, pudiéndose formar de diferente manera cada año. En las guías y croquis se indica un grado para las vías, igual que ocurre con las de escalada, pero en este caso la graduación no es el resultado de la valoración de los sucesivos escaladores que la suban, sino el que se le dio el año que se valoró. Por ello, si bien es cierto que normalmente su dificultad será parecida a la que tenía en aquel momento, el día concreto en que decidamos escalarla podemos encontrar cierto grado de variación que haga que nos resulte más fácil o que para escalarla nos obligue a poner en práctica todos los recursos para la gestión del miedo.
Otro factor que puede hacer que una cascada presente grados totalmente diferentes en dificultad es el número de escaladores que haya pasado por ella, siendo más difícil, en general, para los primeros, momento en el que no se encontrará aún picada, y mucho más fácil para los posteriores, cuando los gancheos ya estén hechos.
Para intentar que la escalada sea siempre lo más segura posible, hay que contar con una serie de materiales, unos que debe portar cada uno y otros comunes:
El material que nosotros utilizamos es: botas Arwa (de Boreal), Piolets X-Dream, crampones Blade Runner y tornillos Rocket (de Camp); ropa de abrigo e impermeable (de Soloclimb); y mochila Instic (de Ferrino).
Por otra parte, para aprovechar al máximo posible nuestra fuerza y progresar con seguridad, hay varios tips básicos sobre la que coviene recordar:
Desgraciadamente, el cambio climático y la subida de temperaturas general del planeta, están haciendo que los inviernos sean cada vez más cortos y menos intensos y, por tanto, que encontrar buenas condiciones en España para la práctica de este deporte no sea sencillo. En 2020 escribimos un artículo, en colaboración con algunos/as de los/as alpinistas más destacados/as de nuestro país, y esto es parte de lo que comentaban:
COGNE:
Cogne es un pueblo situado en el Valle de Aosta, que hace de campo base para escalar en los valles de Valnontey y Valeille. Es, sin lugar a dudas, uno de los destinos más conocidos de Europa para la escalada en hielo. Es una escuela con vías y cascadas de casi todas las dificultades, dotado además de una zona de descanso que permite recuperar fuerzas cómodamente.
Nuestro viaje a Cogne fue casi el de iniciación, ya que si bien teníamos mucha experiencia en escalada en roca, no teníamos tanta en hielo. Aunque son dos escaladas muy diferentes, como dijimos al principio, sin duda la experiencia en escalada en roca da mucho bagaje para afrontar la de una cascada de hielo. Recopilar toda la información posible en la fase de planificación, también nos ayudó a afrontar las vías que escalar con más garantías de seguridad y éxito.
¿Cómo llegar y desplazarse en el valle? Desde España se puede llegar en un viaje largo de coche o furgoneta. También se puede ir en avión hasta Turín, que es el aeropuerto más cercano, aunque tener posibilidad de desplazarse en un vehículo por la zona será estupendo para disfrutar no solo de la escalada, sino de la belleza de los paisajes y pueblos cercanos. No obstante, si no disponemos de medio de transporte paeticular, los aparcamientos en la zona de acceso a ambos valles están a menos de 5 km del pueblo y podremos buscar opciones para llegar a ellos, recurriendo al autostop, por ejemplo.
¿Dónde dormir? Hay muchos alojamientos de distintas calidades. Desde 30 euros la noche hay diferentes opciones de acomodación en un hostal en habitación compartida y desayuno incluido. Dadas las condiciones meteorológicas en los campings se encuentran, prácticamente, solo autocaravanas (cuidado con dormir en cualquier sitio si vamos en autocaravana o furgoneta con westfalia, está regulado y vigilado. Si vamos en furgoneta sin westfalia, en principio no tendría que haber problema). En invierno hace mucho frío y si la pernocta se hace en furgoneta/autocaravana, es bastante recomendable que tenga calefacción estacionaria. Lo decimos por experiencia. A ese viaje fuimos con una furgoneta que no tenía aislamiento interno ni calefacción y fue el viaje más frío de nuestra vida, llegando a dormir a - 10º C, casi peor que si estuviéramos fuera.
Agua y comida: Hay supermercados y restaurantes económicos en el pueblo. No obstante, si vamos a estar varios días es conveniente ir provisto de comida. Para rellenar agua, en el parking de Valnontey y en el de la entrada al pueblo hay caños de agua potable.
Información e internet: El bar Licone es el punto de encuentro de los escaladores; tienen croquis de las vías y wifi. Podemos encontrar información de las escaladas en varios blogs de internet locales, como www.montagneinvalledaosta.com, y en la guía que hay editada de la zona, que se puede comprar en la librería del pueblo.
Mejor época: Varía todos los años, pero parece que cuando hay más probabilidad de encontrar las mejores condiciones es entre el 15 de enero y el 1 de marzo, aunque siempre suele haber algunas cascadas que se forman antes y otras que se mantienen más allá de mediados de marzo.
Nosotros centramos nuestra actividad en el Valle de Valnontey, que era donde ese año había cascadas formadas a finales de diciembre. Los datos concretos son los siguientes:
Conclusión:
El viaje a Cogne, pese a la distancia a la que se encuentra, merece mucho la pena. Es un valle increíble para escalar cascadas en los Alpes, en el que encontraremos hielo en mayor o menor medida durante todo el invierno y que tiene vías de mucha calidad para casi todos los niveles. Además, se puede complementar el viaje con otros deportes y la estancia es cómoda, siempre y cuando vayas a un alojamiento de la zona o tengas una reconfortante calefacción en la furgoneta.
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