Angola ofrece un entorno inexplorado y con mucho potencial para la escalada.

Angola ofrece un entorno inexplorado y con mucho potencial para la escalada, además de un terreno geográficamente diverso, una historia compleja y una cultura local con tradiciones totalmente diferentes a las nuestras, lo que añade una dimensión cultural a la experiencia de escalada en el país. Los viajes a estos destinos siempre presentan desafíos logísticos que los hacen más atractivos para quienes buscan destinos poco convencionales y aventura en mayúsculas. 

Angola está ubicada en la costa suroeste de África y es un país con una historia rica y compleja, marcada por su lucha por la independencia y las secuelas de una prolongada guerra civil. La guerra civil en Angola (1975-2002) estalló tras su independencia de Portugal, cuando facciones rivales como el MPLA (apoyado por la URSS y Cuba) y la UNITA (respaldada por EE.UU. y Sudáfrica) lucharon por el control del país en el contexto de la Guerra Fría. El conflicto devastó el país y sus infraestructuras, agotando los recursos y la fauna local, que fue cazada para subsistir - sorprende ver cómo sus países vecinos tienen una abundante fauna africana y en Angola hay muy pocos animales -. El conflicto terminó en 2002 con la muerte de Jonas Savimbi, líder de la UNITA, y un acuerdo de paz que marcó el inicio de la reconstrucción nacional.

Es uno de los principales productores de petróleo y diamantes de África, lo que ha impulsado su economía en las últimas décadas. Gracias a estos vastos recursos naturales, el país ha atraído a numerosas empresas internacionales, especialmente en el sector energético, que buscan capitalizar su potencial. Como resultado, una gran comunidad de expatriados ha encontrado oportunidades de trabajo en el país, particularmente en Luanda, la capital, que es conocida por ser una de las ciudades más caras del mundo debido al alto coste de vida y los salarios elevados en algunos sectores. Angola es un país de contrastes, donde la modernidad de las ciudades como Luanda coexiste con las tradiciones de sus pueblos rurales, en los que hay mucha pobreza a niveles que no había conocido antes. El salario por una jornada de trabajo en el campo en Cumbira II es de 2€/día. La vida también es más barata que aquí o en Luanda, pero en cualquier caso, no existe ningún equilibrio salarios-costes.

La logística del viaje dependerá de los destinos que vayamos a visitar; pero, en cualquier caso, para moverse por el país, lo mejor es alquilar un coche. En lugares como Pedras Negras, tendremos que ser autosuficientes y llevar comida y agua suficiente para los días que queramos pasar allí, así como equipamiento para dormir y cocinar. La electricidad  para cargar los dispositivos electrónicos y otras necesidades, deberás conseguirla a través de powerbanks, el coche o algún generador. En otros, como Cumbira II, tendremos todas esas facilidades al alcance de la mano. En la Fazenda, que es la mejor opción para quedarse, tendremos todas estas facilidades; electricidad, habitaciones y restaurante para cualquier momento del día. Aun así, recomiendo llevar “picoteo” como dulces y embutido desde España o Luanda porque no hay supermercados en los alrededores, solo mercados de producto local.

Angola tiene un clima tropical con algunas variaciones regionales. Pero, en general, la estación seca es de mayo a octubre y es la más adecuada para la escalada, ya que ofrece cielos despejados y temperaturas más frescas.

Lo que nos llevó a viajar a Angola fueron sus montañas y formaciones rocosas. Desde mi punto de vista, el país, devastado por la guerra civil, no presenta mucho más atractivo turístico que algún punto interesante de la costa y las zonas de escalada. Sin duda, merece la pena conocer su cultura y su gente. Jaume Peiró y yo, Álex González, viajamos junto a Manu Ponce, Indi Gutierrez, Miguel A. Díaz con el objetivo de descubrir las paredes angoleña y abrir nuevos y atractivos itinerarios de escalada en roca. Teníamos muchos puntos marcados en el mapa, pero finalmente decidimos empezar por Cumbira, en la provincia de Kwanza Sul, a 8 horas al sur de la capital. Sabíamos que allí encontraríamos grandes paredes, pero la realidad superó con creces lo que imaginábamos. Nos encontramos con enormes moles de granito, entre 200 y 400 metros, en medio de frondosos bosques llenos de animales exóticos. 

En nuestras primeras aproximaciones a las paredes, con machete en mano, nos dimos cuenta de que había que ser cautelosos. Grandes escorpiones, mambas negras y otras serpientes nos acompañaron desde el principio hasta el final de la jornada. Uno de los mayores desafíos de esta aventura fue abrir los caminos hasta la base de las paredes. Haciendo relevos, abrían metro a metro hasta llegar al punto que elegíamos como inicio. Para esta tarea, es genial si podemos contratar algún joven local interesado y así crear trabajo y mejorar un poco su economía a través de la escalada.

El lugar contaba tan solo con 2 o 3 vías de varios largos. De estas, la única que se repite, con largos de V de adherencia, sube a la cima del Cunduvile. Tuvimos la suerte de ser de los primeros en llegar a este lugar, con todas las paredes por explorar. Por ello, desde el principio nos propusimos subir al mayor número posible de cimas nuevas.

Gracias a la ayuda de Nathan de Climb Angola y de Lucho y Javi de la organización Climbing for a reason, todo fue mucho más fácil. Nos echaron una mano en todo lo que necesitábamos desde el principio. También nos ayudó la comunidad local, en especial los niños con los que trabaja la organización, que nos acompañaban por la selva hasta la base de las paredes y, en ocasiones, nos esperaban hasta que terminábamos. Es una comunidad muy humilde que nos ha acogido con los brazos abiertos sin pedir nada a cambio y a la que nos encantó poder ayudar un poquito dándoles trabajo a través de la escalada, dejando un poco de ropa y promoviendo un crowdfunding para comprar material escolar. Además de desarrollar y promover la escalada en Cumbira II. Desde aquí, me gustaría hacer hincapié y animar a todos los que visiten el lugar a que den el máximo trabajo posible a la comunidad, para que os acompañen con el machete en las aproximaciones y faciliten el acceso, porteos, lo que se os pueda ocurrir… el coste para nosotros es demasiado accesible como para no echar una mano. También están deseando recibir formación de escalada.

En total, hemos abierto 7 vías nuevas en 6 cimas diferentes, dos de ellas sin haber sido escaladas antes. Hemos sumado casi 2,000 metros más de escalada en Angola, que nos han hecho sudar metro a metro.

  • Bon Dia Boa Noite (Hande) 420 m 7a
  • Peluchitos (Hande) 380 m 7b
  • Vuelta al armario por vacaciones (Cunduvile) 350 m 6b+
  • Quero verte Você (Primera ascensión al Wende) 100 m 6a+
  • Raízes (Primera ascensión al LECA) 200 m 6c
  • Os Mulatos (Primera ruta en el Cawanji) 130 m 6c+
  • Fumaça Densa (Nhenje) 115 m 7?

El primer día nos despertamos super ilusionados por descubrir las paredes que nos rodeaban y nos quedamos impresionados con la cantidad de roca que había alrededor de Cumbira. Pero, sin duda, nos llamó más la atención, si cabe, la diferencia entre Luanda y la Angola rural de Cumbira. Por supuesto, una realidad extremadamente lejana a la que vivimos en nuestro día a día en España. Tras unas horas de viaje, nos vimos envueltos en una cultura completamente distinta y el shock fue grande: viven en chozas de barro con 5 años de caducidad, más pequeñas que cualquier piso de Madrid y prácticamente sin muebles. Comen todos los días lo mismo; una masa de harina, agua y sal. Algún día comen arroz blanco. Los adolescentes trabajaban y luego hacen hasta 3 horas caminando de ida y 3 de vuelta para ir a clase al pueblo que tiene instituto porque en Cumbira solo hay escuela para los primeros cursos. El salario de una jornada de trabajo habitual es de entre uno y dos euros al día y si no llegan a un mínimo no cobran. Y no hay mucho que hacer para entretenerse… se pasan el rato bebiendo cerveza en la plaza porque es muy barata. Cuando conocí todo eso, solo podía pensar lo rídiculos que son muchos de los problemas que tenemos en España. Quizá una de las grandes razones por las que nos gusta hacer este tipo de viajes es vivir de primera mano nuevas culturas que te hacen ser consciente de las diferentes realidades del mundo, pero vivirlas desde la comodidad de la Fazenda me producía una sensación poco agradable.

Cogimos el coche y fuimos a buscar las paredes que se veían desde la carretera: el Leca y el Cunduvile. Podríamos decir que esta última es la pared más icónica de la zona, siendo la más próxima al poblado de Cumbira II. A excepción de una única vía por el espolón oeste que abrió un escalador local hace 12 años, esta gran pared se encontraba completamente virgen en su totalidad y era uno de los objetivos más interesantes para empezar el viaje. Por la tarde, hicimos una pequeña ruta de aproximación a otra de las grandes joyas de la región, el Hande, una gran mole de roca que es una copia en pequeño del Half Dome de Yosemite, que, sin duda alguna, es uno de los objetivos más interesantes para realizar nuevas aperturas de rutas de alta dificultad. 

Una vez visualizados ambos objetivos volvimos al alojamiento, que sería nuestro campo base durante las próximas semanas. Hablamos de la estrategia más idónea para atacar ambos objetivos, una nueva ruta al Cunduvile y otra al Hande. Finalmente nos dividimos en dos equipos: Manu, Perfil e Indi empezarían a escalar en la cara norte del Hande al día siguiente. Por otro lado, Jaume y yo, iríamos a por la zona central del Cundivile, tratando de abrir una línea lo más recta posible recorriendo una consecución de fisuras y placas de adherencia sobre granito negro de excelente calidad.

Tras un día de trabajo en la pared y un segundo de ataque a cumbre, Jaume y yo conseguimos terminar la primera apertura del viaje. El primer día conseguimos abrir 4 largos y el segundo los tres restantes 

Tiene dificultades de hasta 6b+ y 350 metros de recorrido. La escalada es un poco de aventura; combina placas de adherencia en las que hay chapas bastante alejadas y fisuras que se protegen con friends. Elegimos “vuelta al armario por vacaciones” como nombre después de ver lo tan mal vista que estaba la homosexualidad en Cumbira y que estábamos teniendo que esconder totalmente que Jaume y yo somos pareja.

Tras un día de descanso, nos lanzamos a abrir el espolón sur-este del Hande, la cara opuesta a la que estaban abriendo nuestros amigos. Hubiese sido genial poder encontrarnos todos juntos en la cumbre tras escalar una nueva ruta a esta bonita montaña.

Con la línea que queríamos seguir clara, pedimos a 3 chicos de la comunidad a los que le interesaba mucho la escalada que nos acompañaran para abrir un nuevo camino al pie de vía, ya que debíamos atravesar una frondosa vegetación repleta de fauna y flora tan diversa como peligrosa. 

En la primera jornada, abrimos tres largos sencillos, teniendo cuerda fija hasta la zona más vertical para el día siguiente. La calidad de la escalada era excelente en todas las dificultades y la roca estaba muy limpia. Los siguientes días nos acompañaron Javi y Lucho, de Climbing for a Reason y qué bien lo pasamos todos juntos. Finalmente tras dos días de trabajo más en la pared culminamos el segundo objetivo del viaje. La pared vertical resultó ser más difícil de lo que se intuía desde abajo, pero conseguimos pasar sin problema y liberar la vía. 

En este caso, le pusimos “peluchitos”, tiene dificultades de hasta 7b (6c obl) y 380 metros de mar de roca surcando estrictamente el espolón izquierdo de la montaña. Una ruta de microcanto de una calidad suprema. Ha quedado una ruta equipada para la que solo hace falta cintas express y mucha técnica de pies. 

El equipo de Manu, Indi y Perfil, abrió una vía de más de 400 metros en el espolón norte, que recibe sol todo el día, eso les penalizó mucho en tiempo, pero también quedó una muy buena ruta, que tenemos pendiente repetir. 

A nosotros se nos acabaron las vacaciones y volvimos a España a trabajar, después de unos días de disfrutar mucho en África.

A Manu, Perfil e Indi todavía les quedaban dos semanas en este paraíso de la escalada y pudieron abrir tres vías más, alcanzando dos cumbres vírgenes, con las que pusieron el broche final a esta expedición de la que nos volvemos a casa más que satisfechos. 

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