Uno de los destinos más conocidos de Europa para la escalada en hielo. Cascadas de casi todas las dificultades.

La práctica de cualquier deporte de montaña exige estar preparado física, técnica y psicológicamente. Hablando en concreto de escalada, para la mayor parte de los escaladores la escalada en roca es físicamente más exigente que la que se desarrolla en hielo. Por otra parte, en el aspecto técnico cada una presenta una serie de características diferenciadoras ya que, si bien las maniobras y la gestión de los recursos tienen una complejidad parecida en ambos tipos de escalada, el abanico de movimientos y la variedad de agarres es mucho más amplia en la roca. Sin embargo, la valoración de la situación, la evaluación de las condiciones del terreno y la toma de decisiones, es más compleja en la escalada en hielo. Finalmente, como cuestión transversal a ambas, está el elemento subjetivo y personalísimo que constituye el factor psicológico, con la gestión del miedo como aspecto más destacado, que varía de persona a persona sin que se pueda establecer un criterio, aunque también influyen la motivación y la mayor o menor capacidad para soportar la frustración. 

La mencionada dificultad para identificar las condiciones apropiadas viene dada porque la nieve y el hielo son dos elementos muy cambiantes, cuyas características dependen de una gran variedad de factores externos, pudiéndose ver afectadas y/o modificadas por la influencia de diferentes variables en el medio: el calor, el frío, la humedad, la lluvia, el sol, la nieve, el viento… y cada vez que se comience una progresión o escalada por este terreno será necesario hacer una valoración constante del estado del mismo.

Algunos de los factores que deben ser observados con atención, especialmente antes de empezar una cascada de hielo, son: 

  1. Las temperaturas de los días previos a la escalada. 
  • Por norma general, podríamos valorar que la mejor condición del hielo se dará con unos días de temperaturas muy próximas a los 0º C durante el día y la noche, de manera que, en general, ese hielo no será ni quebradizo ni muy blando. 

 

  • Si al día de escalada le preceden días con temperaturas constantes y por encima de los 0º C, seguramente, correrá agua entre la roca y el hielo, lo que provocará una separación de este. Además, el hielo estará blando y podrá discurrir agua también por su superficie, lo cual lo hará muy peligroso. 

 

  • Por otra parte, puede haberse producido un enfriamiento brusco y rápido de la cascada seguido de un frío intenso, lo que contraerá el hielo y provocará o agrandará fisuras, hecho que se verá agravado por los impactos del piolet. En este caso se corre riesgo de derrumbamiento, por lo que es otra situación muy peligrosa. 

 

  • Finalmente, puede haberse producido un enfriamiento progresivo, seguido de unos días de frío intenso, en cuyo caso, el hielo será más quebradizo frente a los impactos del piolet y saltarán los famosos “platos” con facilidad. No obstante, estas condiciones provocarán menos peligro que la anterior cuando se afronte su escalada.

 

  1. La longitud y grosor de la base, el grosor de la cascada y la unión con la roca sobre la que se forma: sobre esto, y por norma general, cuanto más, mejor.

 

  1. Fisuras y grietas que corten la cascada: si hay, valorar dónde y si afecta a nuestra escalada. No es seguro escalar en sus proximidades. 

 

  1. Por último, valoración in-situ del estado del hielo: vigilar que no esté podrido (color demasiado blanco). A los escaladores les llama la atención por su calidad de la escalada el hielo azul turquesa.

 

Teniendo controlados estos factores, la escalada en hielo es un deporte que te atrapa, de manera que quien lo prueba mantiene siempre una cierta necesidad de practicarlo. Esta forma de enganchar quizá tenga su origen en lo increíble que resulta subirse por una cascada congelada por la aventura que supone (sobre todo la primera vez), por los movimientos que hay que hacer para progresar o por los paisajes en los que se lleva a cabo, sensaciones que contrarrestan con creces la parte de sufrimiento que conlleva: levantarse aún de noche, pasar frío, afrontar unas aproximaciones casi siempre largas o sufrir un pequeño síndrome de abstinencia, ya que al darse durante pocos meses al año, hay que esperar mucho tiempo hasta la siguiente temporada cuando termina una. Si a esto le unimos una aproximación y descenso con esquís, es una combinación alucinante y se convierte en un día inmejorable e inolvidable. Por todo ello, no hay duda de que es una de nuestras actividades de montaña.

Pero, como se ya se indicaba al principio, en la escalada en hielo siempre hay que tener en cuenta que la dificultad es muy subjetiva y cambiante, pues se escala sobre un elemento que se crea en invierno y desaparece en verano, pudiéndose formar de diferente manera cada año. En las guías y croquis se indica un grado para las vías, igual que ocurre con las de escalada, pero en este caso la graduación no es el resultado de la valoración de los sucesivos escaladores que la suban, sino el que se le dio el año que se valoró. Por ello, si bien es cierto que normalmente su dificultad será parecida a la que tenía en aquel momento, el día concreto en que decidamos escalarla podemos encontrar cierto grado de variación que haga que nos resulte más fácil o que para escalarla nos obligue a poner en práctica todos los recursos para la gestión del miedo. 

Otro factor que puede hacer que una cascada presente grados totalmente diferentes en dificultad es el número de escaladores que haya pasado por ella, siendo más difícil, en general, para los primeros, momento en el que no se encontrará aún picada, y mucho más fácil para los posteriores, cuando los gancheos ya estén hechos.

Para intentar que la escalada sea siempre lo más segura posible, hay que contar con una serie de materiales, unos que debe portar cada uno y otros comunes:

  • Material personal: arnés, casco, material de rápel y aseguramiento, botas, crampones, piolets, gafas de sol o protectoras, guantes y ropa de abrigo. Siempre es muy recomendable proteger las zonas de piel que queden expuestas con crema solar de factor alto (50 SPF o más). 
  • Material común: cuerda con tratamiento, tornillos de hielo de diferentes longitudes, cintas express y alguna disipadora (para los pasos difíciles), así como material para montar las  reuniones.

El material que nosotros utilizamos es: botas Arwa (de Boreal), Piolets X-Dream, crampones Blade Runner y tornillos Rocket (de Camp); ropa de abrigo e impermeable (de Soloclimb); y mochila Instic (de Ferrino).

Por otra parte, para aprovechar al máximo posible nuestra fuerza y progresar con seguridad, hay varios tips básicos sobre la que coviene recordar:

  • Mantener la posición de triángulo equilátero durante la escalada, para no cansarnos demasiado. 

 

  • Meter los tornillos cuando estemos cómodos y, a poder ser, a la altura de la cintura. 

 

  • En la medida de lo posible, no “aporrear” muchas veces en la misma clavada o gancheo de piolet o crampón.

 

Desgraciadamente, el cambio climático y la subida de temperaturas general del planeta, están haciendo que los inviernos sean cada vez más cortos y menos intensos y, por tanto, que encontrar buenas condiciones en España para la práctica de este deporte no sea sencillo. En 2020 escribimos un artículo, en colaboración con algunos/as de los/as alpinistas más destacados/as de nuestro país, y esto es parte de lo que comentaban:

 

  • Alex Txikon: “...está claro que el cambio climático ha causado estragos. Con respecto a los intentos anteriores al Everest invernal, recuerdo que no corría el agua hasta principios de marzo y este año corría en todo momento”.

 

  • Hermanos Pou: “...ha sido un año inusual. No ha sido un invierno especialmente duro, incluso todo lo contrario: con muy poca precipitación. Diríamos que, desde que tenemos uso de razón, en general hace mucho menos frío; nieva bastante menos y los inviernos cada vez son más cortos”.


  • Cecilia Buil: “...la temporada ha sido desastrosa para el hielo. Yo no recuerdo haber visto una temporada así nunca, la verdad. En el Pirineo el problema es que estos últimos años tenemos temperaturas bajo cero durante muy pocos meses”.

 

COGNE:

Cogne es un pueblo situado en el Valle de Aosta, que hace de campo base para escalar en los valles de Valnontey y Valeille. Es, sin lugar a dudas, uno de los destinos más conocidos de Europa para la escalada en hielo. Es una escuela con vías y cascadas de casi todas las dificultades, dotado además de una zona de descanso que permite recuperar fuerzas cómodamente.

Nuestro viaje a Cogne fue casi el de iniciación, ya que si bien teníamos mucha experiencia en escalada en roca, no teníamos tanta en hielo. Aunque son dos escaladas muy diferentes, como dijimos al principio, sin duda la experiencia en escalada en roca da mucho bagaje para afrontar la de una cascada de hielo. Recopilar toda la información posible en la fase de planificación, también nos ayudó a afrontar las vías que escalar con más garantías de seguridad y éxito.

 ¿Cómo llegar y desplazarse en el valle? Desde España se puede llegar en un viaje largo de coche o furgoneta. También se puede ir en avión hasta Turín, que es el aeropuerto más cercano, aunque tener posibilidad de desplazarse en un vehículo por la zona será estupendo para disfrutar no solo de la escalada, sino de la belleza de los paisajes y pueblos cercanos. No obstante, si no disponemos de medio de transporte paeticular, los aparcamientos en la zona de acceso a ambos valles están a menos de 5 km del pueblo y podremos buscar opciones para llegar a ellos, recurriendo al autostop, por ejemplo.

¿Dónde dormir? Hay muchos alojamientos de distintas calidades. Desde 30 euros la noche hay diferentes opciones de acomodación en un hostal en habitación compartida y desayuno incluido. Dadas las condiciones meteorológicas en los campings se encuentran, prácticamente, solo autocaravanas (cuidado con dormir en cualquier sitio si vamos en autocaravana o furgoneta con westfalia, está regulado y vigilado. Si vamos en furgoneta sin westfalia, en principio no tendría que haber problema). En invierno hace mucho frío y si la pernocta se hace en furgoneta/autocaravana, es bastante recomendable que tenga calefacción estacionaria. Lo decimos por experiencia. A ese viaje fuimos con una furgoneta que no tenía aislamiento interno ni calefacción y fue el viaje más frío de nuestra vida, llegando a dormir a - 10º C, casi peor que si estuviéramos fuera. 

Agua y comida: Hay supermercados y restaurantes económicos en el pueblo. No obstante, si vamos a estar varios días es conveniente ir provisto de comida. Para rellenar agua, en el parking de Valnontey y en el de la entrada al pueblo hay caños de agua potable.

Información e internet: El bar Licone es el punto de encuentro de los escaladores; tienen croquis de las vías y wifi. Podemos encontrar información de las escaladas en varios blogs de internet locales, como www.montagneinvalledaosta.com, y en la guía que hay editada de la zona, que se puede comprar en la librería del pueblo.

Mejor época: Varía todos los años, pero parece que cuando hay más probabilidad de encontrar las mejores condiciones es entre el 15 de enero y el 1 de marzo, aunque siempre suele haber algunas cascadas que se forman antes y otras que se mantienen más allá de mediados de marzo.

Nosotros centramos nuestra actividad en el Valle de Valnontey, que era donde ese año había cascadas formadas a finales de diciembre. Los datos concretos son los siguientes:

  • Parking: 45°35'13.2"N 7°20'26.9"E

 

  • Aproximación: Hay que tomar la pista que sale desde el final del parking y andar una hora, más o menos, para situarse justo debajo del sector. El resto de la aproximación depende de la vía a la que nos dirijamos, siendo lo normal que haya huella para llegar al pie de vía de las clásicas. Las aproximaciones pueden llevar entre una hora  y media y dos horas.


  • Descensos: El descenso de las vías se hace rapelando por las mismas.

 

  • Complementos del viaje: es un lugar en el que el esquí de montaña y de fondo está muy extendido, así que si nos apetece podremos completar el viaje con estos dos deportes.

 

  • Algunas de las clásicas que recomendamos:


  • Patry” (4/III/250m). Es la primera cascada que se ve desde el camino. La aproximación es de, aproximadamente, una hora y media. El descenso se lleva a cabo rapelando los dos últimos largos y desde la campa, mirando hacia abajo, caminando hacia la derecha por la huella. Fue la primera vía que hicimos en Cogne. Tiene una primera parte sencilla y tumbada que sirve de calentamiento para llegar a la campa de nieve desde la que podremos escalar dos cascadas increíbles de IV y V grado. Probablemente la más clásica del valle por su dificultad y belleza. A nosotros nos encantó y nos motivó mucho para los días siguientes. Es una maravilla escalar un colmillo corto y vertical que hay en el pie de vía.


  • “Monday Money” (4/III/200m). La aproximación roza las dos horas. El descenso se realiza rapelando. Fue la segunda cascada que escalamos en el valle y es una escalada igualmente increíble, aunque algo más continua que la de la “Patry”, lo que la hace más compleja.


  • “L´Ago di Money” (4/III/200m). La aproximación es de una hora y media, más o menos. Se desciende de ella rapelando. Fue la tercera vía que escalamos en Cogne. Igualmente nos gustó mucho y es un gran clásico, pero no estaba del todo formada y en muchos tramos tuvimos que escalar en mixto. Coincidimos con varias cordadas en la vía y en alguna reunión fue un poco incómodo.


  • “Repentance” (6/III/150m). La aproximación está cerca de las dos horas de duración. El descenso se hace rapelando. En aquel momento entendimos que Repentance era una escalada demasiado compleja para nosotros, por lo que decidimos no embarcarnos en algo de lo que no sabíamos cómo íbamos a salir con seguridad. Sin duda, es uno de los clásicos del Valle y el objetivo principal en un viaje a Cogne de muchos escaladores experimentados.

Conclusión:

El viaje a Cogne, pese a la distancia a la que se encuentra, merece mucho la pena. Es un valle increíble para escalar cascadas en los Alpes, en el que encontraremos hielo en mayor o menor medida durante todo el invierno y que tiene vías de mucha calidad para casi todos los niveles. Además, se puede complementar el viaje con otros deportes y la estancia es cómoda, siempre y cuando vayas a un alojamiento de la zona o tengas una reconfortante calefacción en la furgoneta.

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