Kirguistán es un país ubicado en Asia Central.

Escalada en Kirguistán: Explorando las Montañas de Asia Central.
Kirguistán es un país ubicado en Asia Central. Limita con Kazajistán al norte, China
al este, Tayikistán al sur y Uzbekistán al oeste.
Para llegar desde España, hay una línea low-cost turca que vuela tanto a Biskek,
como a Osh pasando por Estambul.
La capital de Kirguistán es Biskek. Es la ciudad más grande del país y el centro
político, económico y cultural de Kirguistán. Aunque la ciudad más grande desde la
que se sale a muchas de las actividades de montaña del país es Osh, a donde se
puede llegar sin pasar por la capital.
La población de Kirguistán es de aproximadamente 6.5 millones de habitantes y el
idioma oficial de Kirguistán es el kirguís. El ruso también es ampliamente hablado y
utilizado en asuntos oficiales y comerciales y es el país en el que estado que menos
gente habla inglés, para comunicarse es necesario un traductor al kirguís o al ruso.
La cultura kirguisa es una mezcla de tradiciones nómadas, influencias islámicas y
rusas. La música, la danza y la artesanía desempeñan un papel importante en la
cultura local.
La economía de Kirguistán es principalmente agrícola y basada en la ganadería, con
una gran cantidad de población rural dedicada a la agricultura y la cría de ganado. La
minería y la industria también son importantes en la economía del país y el oro y la
energía hidroeléctrica son sectores económicos clave.
El país está dominado por montañas, ya que gran parte de su territorio está cubierto
por las montañas de Tian Shan, que se extienden por gran parte de Asia Central. De
hecho, gran parte del turismo de Kirguistán es para hacer actividades de montaña.
Ofrece oportunidades para practicar escalada en roca y hielo, alpinismo, esquí... Un
gran atractivo para los alpinistas es el pico Lenin, de más de 7000 metros de altitud
y dificultad técnica baja-media.
Para la escalada en roca, probablemente el lugar más espectacular de Kirguistán es
el Valle de Aksu. También tiene mucha calidad y potencial su vecino; el Valle de
KaraSu.

Sobre el Valle de Aksu:
El Valle de Aksu se encuentra a 1 día andando y en coche del pueblo más cercano.
Hay que andar 26 km y 1000 metros de desnivel desde el último punto donde tiene
acceso el coche. Nosotros gestionamos todos los transportes Osh-Aksu, con la
misma agencia que nos gestionó el permiso militar para escalar en este Valle y todo
el material de intendencia del campo base, además de los caballos que ayudan con
el peso en la aproximación. El nombre de la agencia que utilizamos nosotros es
Central Asia Tours.
La aproximación es muy sinuosa, se cambia muchas veces de valle y surca todo el
rato un desfiladero entre montañas y paredes muy altas.
El campo base está situado a los pies de la Torre de Rusia en un enclave muy bonito,
sobre el río y rodeado de montañas y vegetación. No hay cobertura de móvil en más
de 50 kilómetros a la redonda y, por supuesto, no hay ningún servicio ni forma de
conseguir nada que no hayas llevado desde la ciudad, por lo que tienes que llevar
toda la comida y gas que te haga falta para el tiempo que estés desde Osh o uno de
los pueblos cercanos. El agua si se puede coger del río, buscando las surgencias y
potabilizándola. Aksu significa río gris y os podéis imaginar que el agua del río viene
gris y sucia, por eso es importante buscar las zonas limpias.
Para comunicarnos y estar informados del tiempo, nosotros llevábamos un aparato
con el que enviar sms por satélite y para cargar móviles, frontales, tablet para ver
películas en los días de descanso y cámara, llevábamos placas solares.
Tuvimos mucha suerte con la meteo e hizo muy bueno casi todos los días. Los
pocos días que llovía o que descansábamos, aprovechamos a dormir cómodos,
asearnos en el río, aunque el agua bajaba helada de un glaciar cercano, comer bien y
jugar a juegos de mesa con nuestros amigos y compis de campo base: Manu, Perfil
y Juanjo.
La cumbre más famosa es la Torre de Rusia, aunque también son conocidas la
Pequeña Torre de Rusia, justo debajo y la pared de su izquierda. Al otro lado del río,
se levantan el Odessa y el Kyrkchilta dos impresionantes paredes de granito de más
de 1000m.

Primera actividad: pequeña Torre de Rusia.
Al día siguiente de la larga aproximación al campo base, queríamos escalar y
aclimatar, pues las cumbres de los objetivos que teníamos están a 4000m. Manu,
Juanjo y Perfil nos recomendaron una vía de fisura muy bonita a la Pequeña Torre de
Rusia y no lo dudamos.
Como anécdota, ha sido el único día de mi vida en el que la alarma del móvil ha
sonado y sonado y se ha llegado a apagar sola de estar tanto rato, teníamos un
jetlag bastante grande. Empezábamos el día dos horas más tarde de lo planeado y
daban tormenta por la tarde, pero sin dudarlo hicimos rápido las mochilas y
empezamos a caminar.
La aproximación nos llevó una hora y cuarto aproximadamente, recuerdo un paso de
slab un poco expuesto y muy mojado que nos retrasó un poquito. La vía era muy
estética, un sistema de diedros y fisuras muy bonitos y de grado medio perfectos
para una toma de contacto.
Los dos primeros largos son sencillos y disfrutones y a partir del tercero empiezan
las dificultades. El tercer largo es como subir por un jardín de 6a+, hay que poner
manos y pies en plantas y confiar en que no se arranquen, es muy curioso, pero
aguantan bien. En esta tercera reunión empezó a llover con ganas. Apostamos
porque sería un chaparrón pasajero y continuamos con los siguientes 6b, 6b+ y 6b
de fisura perfecta y offwith. La roca estaba empapada, pero al menos solo nos llovió
durante un largo. Estos tres últimos largos eran espectaculares de bonitos.
Llegamos a nuestra primera cumbre Kirguís, con la noche cerca y nubes
amenazantes en el Valle.
Buscamos el descenso, del que Manu nos había hecho un croquis a la vez que nos
advertía de la dificultad que tenía encontrar el camino y las reuniones correctas.
Tuvimos suerte y encontramos todo a la primera. Llegamos con luz al campo base y
disfrutamos de una cena con nuestros amigos.

Segunda actividad: Perestroika Crack (900m, 7a/b) a la Torre de Rusia, 4200m.
Los días 10 y 11 de julio hacíamos la Perestroika a la Torre de Rusia, encadenando
todos sus largos a vista. Cumpliendo así el objetivo principal de la expedición.
El día 9 nos hubiese gustado empezar con la vía, pero amaneció nublado y con
previsión de lluvia. Decidimos junto al resto del equipo del campo base, subir a
dormir al vivac techado que hay a pie de vía, para intentar hacer los primeros largos
si no llovía, pero diluvió toda la tarde. En cualquier caso, ya nos habíamos quitado 1
hora y media de pedrera con mucho peso para la mañana siguiente.

Empezamos a escalar el día 10 al amanecer. Entramos nosotros primero a la vía
porque éramos dos y la otra cordada tres e iríamos más rápido. Llegamos pronto a
la R5, un hombro bastante grande desde donde realmente empieza la vía, teníamos
por delante 7 largos de fisura perfecta de diferentes tamaños y dificultades.
Llegamos a medio día a la R12 donde dormíamos. Aprovechamos la tarde para
descansar, comer y beber bien, disfrutar de las vistas y avanzar trabajo para el día
siguiente fijando el ow del L13.
Al día siguiente, nos levantamos con la primera luz y después de jumarear el largo
fijado, empezamos a escalar. Nos quedaban por delante todas las dificultades de la
vía; los largos de más dificultad en la primera parte del día y largos mojados y
nevados en la segunda parte. Encadenar esos séptimos y el resto de largos a vista,
autoprotegiendo y a 4000 metros de altitud me hizo estar más que satisfecho.
Hicimos cumbre a las 15h después de los 11 largos que nos quedaban por escalar.
Un poco después empezamos el descenso. Había que rapelar los 900 metros de vía
que habíamos escalado con mochila y petate. Lo bueno era que ya conocíamos la
vía. Lo malo, que en 900 metros de rápeles puedes tener infinidad de problemas. Por
suerte, no se nos enganchó una sola cuerda, seguimos perfectamente el recorrido y
todos los empalmes de rápeles que hicimos nos salieron bien.
Muy cansados, llegamos al campo base con la última luz después de 15 intensas
horas de actividad.
Creo que podría decir que es la vía más bonita que he escalado nunca y tuvimos la
suerte de compartir la ascensión con Manu, Juanjo y Perfil, que la hizo todavía más
chula.

Tercera y última actividad: Apertura del Espolón Álex Villar (1700m, 6b+) .
Los días 14 y 15 de julio, abrimos, Manu Ponce y yo, Álex González, el espolón
noreste del pico 4300m, entre el Odessa y el Kyrkchilta.
No teníamos información de ninguna ruta a este pico, por lo que tendríamos que
abrir la vía y luego buscar el descenso. Desde el campo base, calculábamos entre
600 y 800 metros de escalada y una dificultad asequible.
Empezamos a escalar un poco tarde, salimos del campo base a las 9 de la mañana,
pues nuestra idea era llegar a dormir a un hombro que, según calculábamos, estaría
a 400 m (luego estaba a 600), pero a este hombro llegamos a las 15 h, así que
decidimos continuar. Después de dos horas y media más, habíamos abierto otros
500 m, de terreno de IV grado aprox. Ya llevábamos 1.100 m. Aquí encontramos
unas repisas donde nos pareció bien dormir, pero aún eran las 17:30 h y no parecía

que quedase mucho para la cumbre. Dejamos las mochilas y decidimos continuar.
Eso que no parecía mucho, fueron otros 600m de escalada, en los que tuvimos que
abrir varios V y V+ (los de arriba mojados), un 6a+ de placa un pelín expo y un 6b+ de
40 metros desplomado increíble, de canto y roca buena. No contábamos con tantos
metros y tanta dificultad y llegamos a la cumbre al atardecer, a las 21h, después de
11 horas ininterrumpidas de escalada, sin parar ni 10 min. Nos llevamos la sorpresa
de que cuando llegamos a cumbre, ¡habíamos escalado 1.700 m! Es una gran
clásica sin ningún material fijo que busca la forma más sencilla de subir por este
bonito espolón, con dificultades máximas de 6b+, pero con muchos metros de IV-V
grado de fisuras y diedros preciosos.
El descenso era la mayor incertidumbre que tenía, no me estaba haciendo mucha
gracia que estuviera atardeciendo y estar llegando aún a cumbre. Teníamos una idea
de cómo bajar que esperábamos que funcionase, pero no sabíamos si íbamos a
llegar a los sacos a las 23 h o a las 3 h de la mañana. Empezamos destrepando y
rapelando por la misma línea. En un rápel se nos quedó la cuerda y tuvimos que
volver a escalar... qué casualidad que fue el largo mojado y con hielo. Después de
haber destrepado unos 300 m, instalamos una reunión de cordinos para intentar
escaparnos a la izquierda, a unas gradas, por una placa lisa y vertical. Qué alivio
cuando vi que con 60 m de rápel, Manu estaba en las gradas, por las que ya bajamos
destrepando, en terreno más fácil. Al final de las gradas habíamos dejado los sacos
de dormir a los que llegamos a las 12 de la noche. A la mañana siguiente, cruzamos
el espolón hacia la derecha para continuar destrepando por una vira larga. Al final de
esta, instalamos la primera de 6 reuniones de cordinos o de un bolt para rapelar a
una canal que tras unas horas y algún rapel suelto, nos dejaría en el campo base.
Al día siguiente, llegaron una expedición de rusos al campo base con una guía más
completa en la que sí aparecía una vía a la cumbre, siguiendo aproximadamente el
recorrido que habíamos seguido nosotros en el descenso, salvo en los rápeles de las
placas intermedias, que va más a la izquierda.
Para repetirla, hará falta un juego de friends hasta el 3, con alguno repetido para las
tiradas muy largas, 10 cintas extensibles y cordino para reforzar y renovar los
rápeles.
¡Una genial y exigente actividad que nos deja un sabor de boca increíble! Queda una
clásica preciosa en el Valle de Aksu.
Hemos decido llamar a la vía Espolón Álex Villar. Álex era un amigo que falleció el
pasado 5 de mayo en un accidente de traje de alas. Me acuerdo mucho de él y nos
pareció muy bonito sellar aún más un recuerdo que ya era imborrable.

Kirguistán fue una expedición corta de 15 días, pasando 10 noches en el campo
base. Tuvimos mucha suerte con el tiempo y la salud y pudimos hacer varias
actividades de mucha dificultad y calidad en muy poco tiempo. Pasamos unos días
geniales con el equipo y conocimos Centro-Asia. Además es una expedición a Asia
muy barata, pues no requiere de permisos de escalada caros. Para mí, fue un viaje
redondo y que repetiría sin duda.

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